Por un mes somos todos Bonadeo

“¿Viste la china que ganó el oro en tiro? Que bárbaro” es una de las frases que se puede escuchar durante un mes atípico. Los Juegos Olímpicos arrancan y la gente empieza a hablar de lo que no sabe como si supiese. De la nada, los que alguna vez fuimos a pileta libre una semana somos especialistas en natación y los que solo arrojamos papeles al piso y ensuciamos la ciudad ahora sabemos todo sobre lanzamiento de jabalina.


Es así. Cada cuatro años, la mayoría de nosotros se vuelve un fanático y experto del deporte, alienta a personas que nunca vio competir en su vida y admira tipos porque alguien más le dice que son los mejores del mundo.

Así como la mayoría de las mujeres piensa que al fútbol se juega cada cuatro años, digo la mayoría porque muchas ya se están avivando de que se estaban perdiendo lo más hermoso que tiene la vida, ahora también somos los hombres los patriotas que alentamos a nuestra delegación. Nuestros representantes en Londres son lo más, y vamos a muerte con ellos aunque cuando todo termine quizás les digamos fracasados por no ganar una medalla.

Los denominados “Juegos Olímpicos del Twitter” obviamente son trending topic pero no solo por periodistas que saben y nos informan, sino por gente que antes de que se encienda la llamita en Inglaterra solo ponía “Me pegué una ducha calentita”. Y no me quejo, hay muchos que pasan buena data por Twitter y no son periodistas y hay periodistas como yo que ponemos muchas boludeces también. El punto es la gente que ve un salto ornamental y dice “Buena elevación, pero la entrada fue un poco floja, salpicó demasiado” y después ve como el juez le clava alto 10 al muchacho que se tiró a la pileta.

Esa gente es la misma que después en una cena te dice “el problema de que tengamos pocas medallas es que no se utiliza suficiente presupuesto en la preparación de nuestros deportistas” o “tendría que haber una política deportiva”. Obiamente estas frases las dicen 30 veces durante un mes y ninguna durante cuatro años, donde solamente los deportistas argentinos saben realmente sus dificultades para entrenarse de cara a una cita tan importante para ellos como los Juegos.

Por suerte tenemos deportistas representándonos, y muchos de nosotros no sabemos que ya estar en Londres para muchos es un triunfo, es algo histórico y mucho más de lo que nosotros logramos a veces en toda una vida entera. Pero el exitismo nos lleva a pensar que tipo que no gana medalla fue a Londres a pasear (ojo, capaz alguno fue a pasear, tampoco conozco a todos los deportitas argentinos como para saber si alguno fue a disfrutar de la joda que debe ser la villa olímpica).

Aprovecho para remarcar (es un tema personal que me molesta demasiado) que una Olimpiada son los 4 años que pasan desde que termina un Juego Olímpico hasta que empieza otro, por lo tanto la gente que se cansa de decir que está a full con “Las Olimpiadas” deje de mentir, porque justamente durante las olimpiadas no le da ni pelota al deporte.

Arrancaron los Juegos, con mucho fuego artificial y mucho humo -como el que vende la gente- y así como empezaron van a terminar, para que todo vuelva a la normalidad, para que el tenis de mesa vuelva a ser ping pong.

 

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Bilo

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