Viaje en el Tiempo

El hombre continuamente está intentando buscar formas de viajar que reduzcan los tiempos y superar barreras como las del sonido y la luz. Pero un viaje al que aún no ha encontrado respuesta, es el que tiene que ver con el tiempo. Es así que tanto la literatura como el cine han intentado jugar con este concepto; y el cine, que maneja un lenguaje diferente al de los libros, se centró en los aspectos más asombrosos del viaje, generalmente llevándonos a mundos fantásticos invadidos por nuevas tecnologías, o por el contrario, devastados por ellas mismas.

Un ejemplo muy cercano es Looper (estrenada hace unas semanas), donde muestra que en el año 2044 los viajes en el tiempo aun no han sido creados pero la mafia del futuro los utiliza para mandar a sus víctimas al pasado y que allí se encarguen de su asesinato y desaparición estos conocidos asesinos. Joseph Gordon Levitt es uno de estos mercenarios, a quien se le presenta el mayor problema cuando deba asesinar a Bruce Willis (su yo del futuro). Además de ver avances tecnológicos, el guión da también lugar a la sensibilidad social que se imaginó el escritor se vivirá en esa época.

Y es así que cada personaje que viaja al pasado o futuro, debe cuidarse de no modificar nada para no alterar los mismos: me permito recordar el segmento Time and Punishment del capítulo de The Simpsons, donde Homero se sumerge en saltos temporales provocados por una tostadora. Siempre terminaba tocando algo que modificaba el curso de la historia y cambiaba su presente.

Y si hay alguien que también reniega de su presente, ese es Phil Connors en Groundhog Day (El día de la marmota), quien despierta reiteradamente en el mismo día una y otra vez, atrapado en el Día de la Marmota repitiendo su jornada. Es el momento en que se ve frustrado en sus ambiciones y cuestiona su existencia. Y por supuesto nos muestra una magistral actuación de Bill Murray.

Pero también el cine ha utilizado los viajes en el tiempo para describir futuros apocalípticos, como en Twelve Monkeys (Doce monos), donde la sociedad está condenada a vivir bajo tierra a raíz de un virus letal que impide la vida humana en la superficie. El prisionero James Cole es enviado al pasado para investigar el origen del misterioso virus, pero no pudiendo cambiarlo, pero sí utilizándolo para descubrir información que permita mejorar el presente. Cole tratará de encontrar al “Ejército de los 12 Monos”, un grupo radical vinculado a la mortal enfermedad.

Mucho más alejado de un futuro desolador, Back to the Future (Volver al futuro), considerada una de las mejores películas que toman este recurso, nos muestra a Marty McFly, un adolescente amigo de un científico a los que todos toman por chiflado. Pero será quien construya una máquina para viajar en el tiempo en forma de un automóvil deportivo: el famoso DeLorean. Es así que Marty viaja accidentalmente al año 1955, donde se cruza a sus padres siendo jóvenes e impide el primer encuentro entre ellos. Y volvemos a la teoría de que cualquier cosa que modifiquemos del pasado, repercutirá irremediablemente en el futuro: McFly deberá conseguir que “sus padres” se enamoren para que se casen y él exista años después; Evan Treborn en The Butterfly Effect (El efecto mariposa) descubre que los cambios que hizo en su pasado para superar su dolorosa historia altera increíblemente su futuro; y de esta forma podríamos seguir enumerando por horas muchas películas más, pero todas en definitiva llevan marcadas a fuego la premisa de que es mejor dejar el pasado como está.

 

Otros viajes en el tiempo que vale la pena hacer: The Terminator (Terminator de James Cameron, 1984); Source Code (8 Minutos Antes de Morir de Duncan Jones, 2011); Millennium (de Michael Anderson, 1989); The Time Machine (La máquina del tiempo de George Pal, 1960).

 

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Doble V

(Redacción de Paella Creativa) @doble_ve