La Cocina del Cine

No existen muchas películas que se extiendan demasiado en lo placentero que resulta comer y utilicen esta actividad para presentar datos relevantes de la trama. Pero por el contrario, sí hay algunas pocas que han sabido aprovecharlo correctamente y le han dado un buen uso a las múltiples metáforas que despliega la cocina. Uno de los momentos tal vez más recordados es el de Ratatouille donde encontramos una de las escenas más memorables cuando el crítico culinario Anton Ego prueba el plato que lleva por nombre la película animada, y le produce el placer de viajar a la infancia.

Julie and Julia (Julie y Julia) es una comedia biográfica en la cual se entrelazan dos historias: la vida de la chef Julia Child (Meryl Streep) durante sus primeros años de carrera y la de Julie Powell (Amy Adams), quien se propone cocinar las 524 recetas del libro de Julia Mastering the Art of French Cooking. A lo largo de la película la escritora y directora Nora Ephron muestra a Julie haciendo todas las comidas que Julia supo plasmar en su libro.

Tomates, pimiento rojo, cebollas, pepino, dientes de ajo… algunos ingredientes más y tendremos el mejor gazpacho de todos, o al menos el que Pepa (Carmen Maura) cocina en Mujeres al borde de un ataque de nervios del gran director Pedro Almodóvar. Todos sus ingredientes como verán son muy normales, salvo por los somníferos que agrega la actriz española.

Y Quentin Tarantino no puede quedar afuera si hablamos de grandes directores de cine: en Pulp Fiction (Tiempos violentos) hay dos escenas muy significativas con hamburguesas. En una, los dos mafiosos asesinos (en la piel de John Travolta y Samuel L. Jackson) mantienen una charla muy lograda sobre la forma de llamar a las hamburguesas de McDonald’s en Francia (le dicen “Royaaaaal with cheese”). En la segunda escena, Samuel L. Jackson comenta acerca de las Big Kahunas con unos chicos que deben dinero a su jefe.

Si pensamos en títulos nacionales, no hay alguno que evoque tan rotundamente a la comida o la cocina. Podemos mencionar Carne de Armando Bó, pero no se refería al alimento sino más bien a Isabel “Coca” Sarli que aportó excepcionalmente su cuerpo para el film. Sí encontramos en El asadito una reminiscencia a la gastronomía popular argentina. Tenemos un grupo de amigos que pasaron los cuarenta, y alrededor de un asado de fin de año en una terraza, se va desnudando la caída de la clase media hacia el final de los noventa y su cercanía con la pobreza.

Su antecesora Pizza, birra, faso también manifiesta inquietudes sociales pero a partir de delincuentes jóvenes carentes de experiencia donde la marginalidad es moneda corriente, remarcada por el consumo diario de pizza y cerveza.

Hemos llegado hasta este punto nombrando escasos ejemplos del reinado de la cocina sobre el séptimo arte, concluyendo que el lugar que se le ha podido dar (en algunas ocasiones por cierto no) es irrelevante. Pero es curioso que cómo muy a pesar de ello, el consumo de comidas dentro de las salas de cines (no solo pochoclos sino también nachos, papas fritas, pizzas, empanadas, sándwiches) ha ido incrementándose con el correr de los años y sin olvidar que una cadena de cines en Argentina dispone de mesas en el mismo sitio donde es posible asistir a la película. Esto nos da la pauta que el cine y la gastronomía se encuentran muy enlazados, más allá de que a simple vista no lo notemos.

 

Otras películas que vale la pena degustar:

Nine ½ Weeks (9 semanas y media) de Adrian Lyne; Like Water for Chocolate (como agua para chocolate) de Alfonso Arau; Fried Green Tomatoes (Tomates verdes fritos) de Jon Avnet; Chocolat (Chocolate) de Lasse Hallström.

 

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Doble V

(Redacción de Paella Creativa) @doble_ve