Café Pendiente

Capitulo 1

La alarma del celular sonó a las 7 como todos los días y Ricardo la apagó al instante. Odiaba el snooze ya que tenía la habilidad de volver a dormirse antes de que la prórroga de 5 minutos de su Smartphone lo vuelva a despertar. <Demasiado que me levantó una vez por día a las 7 de la mañana – pensaba – ¿para qué seguir sufriendo?>. Después de una ducha de agua bien caliente, Ricky – así le decían sus amigos – se puso su mejor traje y se preparó para hacerle frente al lunes y encarar una nueva semana de rutina.


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El fin de semana había sido interesante. Fútbol el sábado y tenis el domingo con resultados positivos hacían que Ricky no tenga tantas ganas de pegarse un tiro al levantarse una vez más para ir al trabajo. Y había ganado River, hecho fundamental para tener un buen primer día de la semana. Pero lo mejor de los lunes de Ricky no era solamente pensar en los resultados deportivos del finde. También Estaba ella.

Ella era la razón por la que Ricky prefería un lunes antes que un martes. Ella era la que hacía que viajar en tren como sardina no sea un sufrimiento insoportable. Ella era Ella. <La diosa de los lunes>. Lamentablemente Ricky podía disfrutar de sus ojos claros y su sonrisa radiante una vez por semana, lo que era frustrante y maravilloso a la vez. Antes de subir en el mismo vagón de todos los días, Ricky recordó la primera vez que la vio.

Fue amor a primera vista. Aquel 28 de mayo de 2012 Ricky subió al tren rápido de las 8:10. Más nervioso que nunca por su primer día laboral, entró en la segunda puerta del primer vagón apretujándose contra la gente. Un par de estaciones más tarde logró sacar su celular del bolsillo para leer un mensaje de texto y fue entonces cuando la vio. Morocha, ojos claros y sonrisa perfecta. Ricky se la quedó mirando pensado que era un sueño y que en cualquier momento iba a despertar en su cama. Ella lo miró y al segundo apartó la mirada. Fue en ese momento cuando Ricky supo que estaba enamorado. <A esta chica la tengo que invitar a tomar un café algún día>.

Más de un año después y solo habiéndole dicho “permiso” en una oportunidad, Ricky se subió a la segunda puerta del primer vagón del tren. Tuvieron que pasar diez segundos para que se diera cuenta de que Ella no estaba. <Hoy no va a ser un buen día> – pensó.

 

Capitulo 2

Verónica Maidana no se creía linda. Sus amigas siempre le decían que era hermosa, que todos los pibes estaban muertos con ella y que podía tener a quién quisiera, solo tenía que ser un poco menos tímida. En eso sí estaba de acuerdo con las chicas: era demasiado tímida.

En la facultad casi no hablaba con nadie. Odiaba los trabajos en pareja o grupales, fundamentalmente si tenía que tratar con el sexo masculino. Le costaba mucho mirar a los hombres –mucho más si le parecían atractivos – y no podía ocultar sus cachetes colorados cuando tenía que dirigirles la palabra.

<Malditos cachetes> – pensó mientras se revolvía en la cama. Su alarma ya había sonado 5 veces y ella la seguía pausando. Se había despertado con todo el cuerpo dolorido y estaba levantando fiebre. No tenía un día tan importante en la facultad ya que las dos materias que cursaba ese día las tenía promocionadas. <Lástima que no lo voy a ver al bonito del tren> – se lamentó. Apagó definitivamente el despertador y se durmió.

 

Capitulo 3

Algunas personas nacen con más suerte que otras. Hay gente que tiene dinero para toda una vida de lujos y les sobra para que todos esos lujos los vivan sus hijos, nietos y hasta bisnietos. Deportistas, empresarios y herederos de fortunas eran los más odiados y envidiados por Marcos.

<La vida es una mierda> – se decía una y otra vez maldiciendo su pobreza. Marcos nunca tuvo un padre con dinero. De hecho nunca tuvo padre. Su madre lo cuidó y alimentó como pudo hasta que se enfermó. Él tenía 16 cuando se quedó solo. <La vida es una mierda>.

Sobrevivió un año vendiendo chicles en el subte. Le costó mucho entrar en ese círculo. Recibió decenas de golpes y fue empujado varias veces hacia afuera del vagón por la gente que hacía lo mismo que él. Pero la perseverancia que demostró hizo que se ganara el respeto de dos de los que manejaban “el negocio” y, con algunas condiciones, lo dejaron trabajar tranquilo.

–Nosotros somos los capos acá, si vos hacés algunas cosas para nosotros vas a poder laburar tranqui, ¿te va nene? – le habían dicho. Y el trato se cumplió. Marcos nunca tuvo problemas en el subte y a cambio tuvo que ensuciarse un poco las manos con drogas. <Si ellos se quieren drogar es su problema, yo nunca voy a caer en eso, Mamá> – se decía mirando al cielo cada vez que hacía “horas extras”.

 

Capitulo 4

El Café Pendiente es una iniciativa que invita a realizar una acción solidaria, sin fines de lucro, basada en confianza. Surgió en 2008 en Nápoles, Italia, con el nombre de Caffe Sospeso y se fue extendiendo a varios países del mundo mediante las redes sociales. La iniciativa consiste en pagar anticipadamente una taza de café caliente para alguien que no tiene recursos para hacerlo. De esta manera, la persona que pasa frío viviendo en la calle puede entrar a un bar y preguntar si hay algún café pendiente y, de haberlo, el mozo le sirve una taza.

Ricky nunca había escuchado de esta iniciativa pero le pareció genial cuando el mozo del bar en el que desayunaba todos los días antes de entrar al trabajo le contó. Siempre le gustaba ayudar a los más necesitados así que accedió a abonar otro café además del suyo para algún desconocido que esté pasando hambre. Mañana volvería a desayunar en Celona Bar así que le preguntaría al mozo si alguien se había tomado el café que compró.

 

Capitulo 5

Daniel era el mozo más antiguo de Celona Bar. Tenía más de 10 años en el puesto y se sentía como en casa. Conocía a todos los clientes y le encantaba charlar con ellos. Amaba su trabajo y siempre estaba de buen humor por más que sea lunes a la mañana. Mientras limpiaba unas copas detrás de la barra, un muchacho despeinado y bastante sucio entró al bar y se le acercó.

– Disculpe, tiene pegado en la puerta el logo del café pendiente, nunca lo había visto.

– Es nuevo, el bar se adhirió esta semana – respondió Daniel con una sonrisa.

– ¿Hay alguno?

– Tenés suerte, hace media hora se fue un cliente y pagó uno, sentate que ahora te lo sirvo.

– Gracias.

Cuando terminó de servir el café, Daniel se quedó observando al muchacho que parecía nervioso y confundido al mismo tiempo. Mientras tomaba, el chico no paraba de recitar: “Perdoname Mamá. La vida es una mierda”.

 

Capitulo 6

A pesar de no haberla visto a Ella, Ricky tuvo un día tranquilo en la oficina y continuaba de buen humor. Salió a la calle y emprendió la caminata hacia el tren. Volvió a pensar en Ella. <Tengo que invitarla a tomar un café> – se recordó. Cuando dobló en la esquina se dio cuenta que se había olvidado el celular en la oficina. Dio media vuelta y se asustó con la imagen que apareció delante de él. Un sujeto lo miraba con furia y lo apuntaba con un arma.

– Dame todo. – ordenó el ladrón moviendo el arma.

El muchacho no debería tener más de 18 años, temblaba y parecía más asustado que el propio Ricky. Evidentemente no era algo que hacía todos los días.

– Tranquilo, no querés hacer esto, sé que estás asustado pero este no es el camino, bajá el arma.

Ricky se acercó haciendo señas con las manos y el muchacho pareció arrepentirse pero siguió apuntando el revólver.

– ¡Te dije que me des todo! – el chico cada vez temblaba más y miraba para todos lados nervioso.

– Dale, no me querés lastimar, bajala – insistió.

Entonces Ricky escuchó un disparo primero y una décima de segundo después sintió el dolor en el pecho. Cayó al piso al instante impulsado por el disparo. El dolor era insoportable pero tenía la sensación de que pronto iba a parar. Entonces todo fue oscuridad.

Con lágrimas en los ojos, el muchacho cayó de rodillas junto al hombre al que sin querer había disparado. Soltó el arma y miró al cielo. <No quise Mamá, se disparó sola. La vida es una mierda>.

 

 

 

• Publicado por:

Bilo

(Redacción de Paella Creativa)
pablo_bel@hotmail.com