A tan solo 200 km

“Estamos todos en la misma”, reza una publicidad de cerveza refiriéndose a un estado y a una postura en la que solo queremos divertirnos, pasarla bien y disfrutar de algo que no se da todos los días. Ayer volví de Gualeguaychú y comprobé que parte de razón hay en esa frase.

Fui con un amigo y el amigo de mi amigo y nos instalamos en un camping. Menos mal que fue el amigo de mi amigo con su súper carpa y todos sus conocimientos porque sino hubiésemos terminado en un hotel de por ahí, pagando de más y sin disfrutar de esa experiencia diferente. Ya apenas habíamos cruzado a Entre Ríos mi celular se puso en que estaba en Uruguay y no quiso que lo usara por lo cual quedé incomunicado con el mundo,  me olvidé de él por un tiempo y me concentré en disfrutar del contacto con la naturaleza… y con la gente.

Nunca vi tanta gente concentrada en un lugar. La noche en el centro de Gualeguaychú, todos con espuma tirándose entre sí, la música, las heladeritas y los vasos descartables por todos lados, gente bailando, saltando y divirtiéndose por donde uno mirase contagiaba y hacía olvidarse de que previamente había dejado todas mis cosas adentro de un carpa en un camping donde cualquiera podía haberla abierto y robado todo. Pero evidentemente estábamos todos en la misma, nadie estaba pensando en eso y la paranoia me duró muy poco.

Durante la tarde, playa. La música seguía, la gente descansaba un poco, bailaba otro poco, y la onda continuaba siendo la misma hasta que llegara la noche donde todo volvía a ser igual. Me faltó ir al corso. Lamentablemente y por temas laborales no pudimos llegar antes y no conseguimos las entradas para ver a las comparsas  pero ya podremos ir otro año.

Hoy, ya en Buenos Aires me desperté a las 3 de la mañana con el sonido de una alarma de auto. Miro por la ventana y veo forzada la puerta del coche de mi hermano que se había olvidado de guardarlo en la cochera. Mi vieja llamó a la policía y cuando vino el patrullero recién salió mi hermano a entrar el auto. No robaron nada, solamente nos pegaron un susto.

Allá dejamos todo abierto. Acá cerramos con todo lo que tenemos pero lo abren. Después de hacer tan solo 200 km volvemos a estar en la misma… en la misma inseguridad de siempre.