Adictos y nomofóbicos

Estoy agonizando. No puedo seguir así. Me siento vacío, me falta algo. Mis días pasan y se consumen lentamente y yo me siento cada vez peor.

Esto no puede continuar, lo necesito ya. Rezo todos los días para que el técnico se apure y arregle mi celular porque hace 2 días que mi vida no es como era antes.


Parece un poco exagerado pero uno no se da cuenta hasta qué punto depende de su celular hasta que se queda sin él. El mío empezó a reiniciarse seguido hasta que de un momento a otro dejó de andar y lo tuve que llevar al doctor para que me lo cure. Me dije a mi mismo que me vendría bien un par de días sin celu mientras me lo arreglaban pero a las horas de estar “solo” empecé a buscar desesperadamente un reemplazo.

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Uno piensa que con la cantidad de celulares que hay hoy en día es una boludés encontrar un suplente pero lo único que pude encontrar que le entre el microchip y esté habilitado para la compañía que yo tengo no funcionó por otras razones. Sigo solo y desesperado.

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Ayer estaba en el trabajo y una compañera me preguntó “¿qué hora es?” y me di cuenta que no tenía ni idea del tiempo. Antes de que existieran los aparatitos telefónicos portátiles uno consultaba la hora en su reloj. Yo hace más de una década que no uso reloj de pulsera, y hoy, en su mayoría, las personas utilizan los relojes como accesorios y complementos en su forma de vestirse y porque quedan facheros.

Ya la gente no se pregunta la hora en la calle. El famoso “¿tenes hora?” quedó en el pasado, ya que todos tenemos celular y por ende todos tenemos hora. Menos yo, yo no tengo nada en este momento.

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En una pequeña encuesta realizada a 1000 personas ya hace unos años en el Reino Unido el resultado fue que el 66% de las personas le temen a perder su celular o estar separados de él. Este temor, que me está atacando en este mismo instante mientras escribo, se llama nomofobia y viene de la frase “nomobile-phone phobia”.

La mayoría de las personas que padecen de este fenómeno son consideradas adictas a su celular. Según el sitio Digital Trends, si redujiste tu presupuesto mensual para otras necesidades con tal de poder pagar el teléfono, si tenés más de treinta apps -y las usas todas-, si sentís pánico cuando tocás tu bolsillo y no lográs encontrar el celular y si lo usás incluso en el baño, sos un adicto al celular.

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Y los números crecen a medida que pasa el tiempo. La dependencia de los celulares se acrecienta debido a las facilidades que nos proporciona y a que cada vez uno puede realizar más cosas desde su pequeño aparato telefónico.

La nota que escribí la semana pasada para paellacreativa la redacté arriba del colectivo mientras volvía del trabajo a mi casa pero hoy tuve que usar la notebook. Tuve que entrar desde mi computadora a Facebook para poder comunicarme con mis amigos y lo más difícil de ayer fue arreglar que me pasen a buscar por cierta esquina a una determinada hora. Parece fácil pero tenés que ser muy específico si te vas a encontrar en algún lugar y no tenés manera de comunicarle a la otra persona que ya llegaste o dónde estás exactamente.

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Son útiles, no hay duda. Es fundamental tener un celular hoy para la vida cotidiana pero también es muy importante no volverse adicto. Durante estos pocos días que estuve sin el celular mi hermano me dijo que estoy mucho más pendiente de lo que pasa y que no me disperso tanto y le contesto rápido.

Hay que encontrar el equilibrio. Usarlo pero no depender de él. Sacarle el jugo a todas las prestaciones pero también saber que hacer cuando se rompe o se queda sin batería. Bueno, los dejo que me voy a ver al técnico que ya no aguanto más.